La clóchina, el exclusivo mejillón de roca valenciano, llega a Chiringuito

Estamos como niños con nuestras primeras mallas de clóchina, esos exclusivos mejillones de roca de origen valenciano que nos vuelven locos por su sabor intenso y textura delicada. “Pequeños pero matones”, fuera de Valencia se les conoce como mejillones del Mediterráneo o valencianos, pero ni te ocurra llamarlo así si estás en Cullera o Gandía, porque en tierras valencianas la clóchina (o clóxina) es solo y únicamente eso: clóchina, o como dirían los científicos, Mytilus galloprovincialis. Y es que ellos defienden que su bivalbo es una especie diferente al mejillón, con sus características propias y bien definidas. Tanto es así que cuenta con la Agrupación de Clochineros del Puerto de Valencia y con su marca de calidad Clóchina de Valencia. Encontraremos clóchina únicamente de mayo a agosto (los meses sin erre, al contrario que el mejillón atlántico) y los podremos diferenciar de sus hermanos porque la concha es enteramente negra, el color de su carne es menos intenso (algunas veces casi blanco), su textura es muy cremosa y su sabor muy intenso (ellos dicen que por la riqueza de placton y concentración mineral de sus aguas). Se cultiva en bateas en el puerto desde el  siglo XIX, un negocio familiar que pasa de padres a hijos y que apenas ha variado en estos años.

Un mejillón para sibaritas, con el que solo podemos contar 4 meses al año y en el que además, a pesar de que ésta es una cosecha excepcional (el frío del invierno les ha venido muy bien), la producción es muy pequeña (se espera que en este 2017 podremos llegar en toda la campaña a las 800 toneladas, si las doradas, su mayor predador, nos dejan). Por ello es un auténtico lujo haber podido conseguir este súpermolusco fuera de la provincia valenciana y en su mejor momento.

 

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